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¿Dónde estamos en el mapa?
Las personas sienten más confianza y apoyo si pueden orientarse en un cronograma o una agenda. Quieren saber qué están haciendo ahora, qué viene después y recordar lo que ya han hecho. Entender la estructura general del proceso ayuda a comprender cómo contribuir de forma eficaz.
Por ejemplo, si saben que más adelante habrá un espacio de preguntas y respuestas, estarán más dispuestas a guardar las preguntas durante una presentación. Si está claro que hay una fase divergente y después una convergente, evitarán precipitarse a buscar soluciones. Las personas necesitan saber qué tipo de aportaciones se les pide y cuándo.
Definir el proceso con suficiente claridad para comunicarlo también exige que quienes facilitan piensen a fondo en el recorrido y comprueben que cada parte tiene un propósito que contribuye a un conjunto coherente. Una experiencia bien facilitada sigue una progresión lógica.
En Loomio
- Una decisión en Loomio ya sigue una progresión lógica básica (por eso funciona): reunir (abrir/invitar), discutir (divergir), proponer (converger), decidir y actuar (concluir).
- Muchas personas usan Loomio como parte de experiencias con un recorrido definido, como un proceso de consulta de varias etapas.
- Ofrecemos herramientas para que quienes facilitan puedan «mostrar el mapa» a los usuarios, como el campo de descripción del grupo y los plazos de las propuestas. Se pueden usar de forma proactiva para dar más contexto a los participantes.
El arte de observar
Observar es probablemente la habilidad más importante de la facilitación. Quien facilita observa para determinar qué intervenciones o respuestas hacen falta, cómo invitar a las aportaciones adecuadas y cómo ayudar al grupo a observarse. El valor de la facilitación está en que alguien presta atención y actúa en función de lo que observa, mientras otras personas pueden centrarse en contenidos concretos o en sus propias prioridades.
Observar de forma eficaz requiere buena información, además de sensibilidad y habilidad para interpretarla. Muchas personas que facilitan hablan de «leer» una sala: reacciones emocionales, tensiones y dinámicas de poder. Necesitan sistemas eficaces que permitan detectar estas señales.
En Loomio
- Muchas funciones actuales ayudan a observar; probablemente la principal sea ver cómo va tomando forma el gráfico circular de una propuesta.
- El software detecta algunas cosas: quién ha participado y quién todavía no, qué temas se están planteando, quién ha aceptado la invitación al grupo y quién no, etc.
- En Loomio, una sola persona puede facilitar decenas de discusiones a la vez, leerlas, ver con claridad qué se está compartiendo y actuar en consecuencia.
- Conversar en línea puede hacer explícito lo implícito y, por tanto, facilitar la observación.
- Comunicarse por escrito puede ayudar a expresar qué se está observando y por qué se toma una determinada medida en respuesta. Por ejemplo, puedes citar las palabras exactas de alguien y señalar lo que revelan. También puedes hacer lo mismo con una discusión completa, seleccionando varias citas e identificando temas o conflictos que empiezan a aparecer.
- Observar es mucho más fácil cuando reduces el ritmo, y esa es una de las grandes ventajas de Loomio: la comunicación asíncrona, que puedes leer a cualquier ritmo. También permite observar a lo largo del tiempo, consultando directamente discusiones anteriores.
- Como puedes tener discusiones simultáneas, es posible mantener una «metadiscusión» (también llamada «sombrero azul» o discusión sobre la discusión) mientras avanzan las discusiones principales. Así, el grupo puede disponer de un espacio para practicar la observación sin ralentizar el proceso.
Escuchar voces diversas
En nuestra sociedad, la historia, las dinámicas de poder, la cultura y la psicología se combinan de múltiples maneras para amplificar ciertas voces y silenciar otras. Esto ocurre en todos los niveles de la experiencia, desde nuestras creencias subconscientes más profundas hasta el sistema político y las leyes.
Pero las mejores ideas no siempre vienen de quienes más se hacen oír, y el papel de la facilitación es contrarrestar estos sesgos. Es importante ser conscientes de las dinámicas que afrontamos colectivamente si nuestros objetivos son la justicia social, la eficacia del grupo y la toma de decisiones de calidad.
Si quieres innovar, tienes que dar espacio a distintos puntos de vista; por suerte, también es lo que necesitas hacer si quieres un equipo en el que todas las personas tengan capacidad de actuar. Todo tipo de factores culturales y técnicos se combinan para privilegiar algunas voces a costa de otras. Hay muchas prácticas que puedes aplicar para cuestionar sistemáticamente ese sesgo, pero ser consciente de él ya es un buen punto de partida. — Richard Bartlett
Nuestra experiencia humana se desarrolla desde una conciencia individual, por lo que tendemos a olvidar que otras personas viven el mundo de forma distinta. Incluso dentro de un grupo aparentemente homogéneo, existe una gran diversidad de perspectivas, ritmos y preferencias. Interiorizar esta realidad —que las demás personas son diferentes de mí— es un reto central del crecimiento personal.
No existe un enfoque que sirva para todo el mundo. Cada forma de interacción amplifica algunas voces y atenúa otras, o acentúa distintas tendencias de una misma persona. Por eso, es necesario emplear enfoques variados para favorecer las mejores aportaciones de voces diversas.
Comprueba que estás atendiendo a distintos estilos de aprendizaje. Una forma sencilla de hacerlo es usar la metáfora de la cabeza, el corazón y las manos. Las personas que aprenden con la cabeza necesitan hechos e información detallada. Quienes aprenden con el corazón se nutren de historias. Necesitan una conexión emocional con el trabajo. Aprender con las manos consiste en hacer cosas y ponerse en acción. — Silvia Zuur
Una de las mejores formas de hacer aflorar y entrelazar voces diversas es ofrecer distintas formas de interacción que respondan a diferentes necesidades y preferencias y equilibren las oportunidades de comunicarse.
Algunos elementos clásicos para diseñar una comunicación colaborativa que atienda a esta diversidad:
- Tamaño del grupo — reflexión individual, parejas, grupo pequeño, grupo grande, de una persona a otra, de una a muchas, de muchas a muchas.
- Medio de expresión — escritura, dibujo, vídeo, canto, danza, diagramas de flujo, ecuaciones, símbolos, historias, lágrimas, risas, debate, etc.
- Protocolos de discusión — rondas (escuchar a cada persona una vez antes de continuar), límites de frecuencia (solo puedes volver a hablar después de que hayan hablado otras dos personas), bastón de la palabra (solo puedes hablar cuando tienes el bastón, sin interrumpir), aportaciones con tiempo limitado (solo puedes hablar durante 1 minuto), aportaciones sin límite de tiempo (puedes mantener el turno indefinidamente y todo el mundo escuchará con atención), seguimiento de las aportaciones (cuánto han hablado las mujeres en comparación con los hombres, etc.) y períodos de silencio entre intervenciones (para procesar y reflexionar).
- Acepta el silencio El silencio solo es incómodo si dejas que lo sea. El silencio es una oportunidad para pensar. — Silvia Zuur
En Loomio
- El diseño de Loomio siempre se ha centrado en «escuchar todas las voces», incluidas las de quienes no pueden estar presentes, hablan menos, tienen poco tiempo, etc.
- En un texto, todas las voces tienen más o menos el mismo «volumen» y la misma «velocidad». La comunicación escrita asíncrona ayuda a equilibrar las condiciones de participación.
- La función de propuestas es, en esencia, una «ronda» que ayuda a los grupos a facilitar que cada persona pueda expresarse, si quiere, en igualdad de condiciones.
- Loomio permite usar distintos medios (enlaces, vídeos, imágenes, diagramas y pruebas de apoyo) que responden a diversos estilos de comunicación.
- Loomio en sí es bastante sencillo, pero con una facilitación activa y un grupo maduro es posible aplicar protocolos de discusión «manualmente», mediante normas culturales o reglas acordadas (por ejemplo, una discusión en la que cada persona solo publica una vez hasta que todas las demás hayan participado).
- Loomio ofrece herramientas flexibles para la interacción en grupos pequeños y grandes, mediante grupos principales y subgrupos. Algunos procesos amplios de consulta han contado con varios grupos pequeños cuyas aportaciones se sintetizan después en una conclusión más amplia.
- Quienes necesitan tiempo para reflexionar individualmente pueden hacer una pausa y ordenar sus ideas, para después volver y compartir un comentario más largo o un enlace a un documento. Este es un ejemplo de cómo cada persona puede elegir la forma de combinar la comunicación individual y la del grupo.
- Las funciones de accesibilidad y las traducciones a varios idiomas de Loomio permiten que personas con necesidades muy distintas participen en igualdad de condiciones en una discusión. Es un ejemplo clave de cómo la tecnología puede permitir una participación equitativa que resulta casi imposible de lograr en persona.
- Si alguien aporta más de lo que le corresponde (habla demasiado), puedes seguir desplazándote por la página y pasar de largo, mientras que en persona ese comportamiento puede dominar por completo la interacción. Sin embargo, publicar «muros de texto» puede seguir perjudicando el equilibrio de una discusión en Loomio.
Contrarrestar los sesgos cognitivos
El cerebro humano ha evolucionado durante millones de años para equilibrar un pensamiento rápido, eficiente y «suficientemente bueno» con un análisis lento, profundo y que requiere más recursos. Esto nos permite recurrir a instintos, heurísticas y generalizaciones como soluciones rápidas y de bajo coste la mayor parte del tiempo, y realizar un análisis profundo cuando hace falta.
Pero a veces nos equivocamos. De hecho, hay «fallos» conocidos en el funcionamiento de la cognición humana que pueden impedir que tomemos las mejores decisiones. En situaciones de grupo, esto se complica aún más. Necesitamos ser conscientes de estas dinámicas.
Existe una enorme variedad de sesgos cognitivos (merece la pena leer esta lista), y todos pueden influir en la toma de decisiones y la colaboración. La facilitación puede ser una herramienta importante para abordarlos, dar a conocer su existencia y fomentar decisiones conscientes sobre cómo afrontarlos. Por ejemplo, planteando cuándo es más importante avanzar rápido y cuándo es más importante acertar.
Los procesos y la comunicación estructurados son una herramienta eficaz para contrarrestar los sesgos cognitivos y mejorar la calidad de las decisiones. El esfuerzo de seguir un proceso en lugar del «camino más fácil» puede ayudar a detectar errores de razonamiento y sesgos. Quienes facilitan a veces proponen cosas que resultan difíciles o generan resistencia, precisamente porque exigen salir de patrones de pensamiento conocidos. La disciplina en este ámbito puede ayudar a los grupos a alcanzar sus objetivos más profundos, lo que puede compensar una incomodidad temporal.
Algunos ejemplos de procesos que pueden ayudar a mitigar los sesgos cognitivos:
- Los sombreros de De Bono: sombreros de distintos colores que los participantes pueden ponerse metafóricamente para salir de sus propias opiniones y probar diferentes formas de pensar.
- Listas de comprobación: los hábitos de pensamiento pueden hacer que pasemos por alto incluso cosas evidentes, especialmente en ámbitos que conocemos bien, por lo que una lista de comprobación puede ayudar a eliminar errores.
- Los cinco porqués: preguntar por qué solo una o dos veces puede hacerte creer que has llegado a una conclusión antes de alcanzar la raíz del problema. Preguntarlo cinco veces suele ayudar a llegar al fondo.
- Modelos mentales: ejercicios como el análisis DAFO, el lienzo de modelo de negocio y muchos otros ejercicios estructurados de recopilación de información pueden guiarte hacia un análisis más claro y revelar supuestos.
En Loomio
- La diversidad de información y aportaciones puede cuestionar supuestos o sesgos. Esto forma parte del diseño básico de Loomio: al permitir que más voces contribuyan a una discusión en condiciones más equitativas, tienes la oportunidad de escapar del «pensamiento de grupo».
- Loomio permite que los participantes expresen desacuerdos de forma constructiva. Poder discrepar en un entorno seguro y que se valore el desacuerdo es esencial para una cultura de pensamiento crítico.
- Comunicarse por escrito de forma asíncrona reduce el ritmo de la conversación y permite considerar las aportaciones con más cuidado, dando tiempo para reflexionar y evitar errores cognitivos.
- Loomio invita a las personas a participar en un proceso semiestructurado que favorece decisiones más meditadas. Puede usarse para una gran variedad de procesos, pero el simple hecho de que una discusión tenga alguna estructura abre otras posibilidades.
Equilibrar la divergencia y la convergencia
El «diamante» de la divergencia y la convergencia representa la forma de una conversación. Al principio se expande, dando espacio a ideas, información y diferentes perspectivas, y después empieza a estrecharse hacia un punto. Elegir el momento adecuado para ese cambio es clave para facilitar discusiones colaborativas, productivas y orientadas a la acción.

Si se omite la divergencia o se interrumpe demasiado pronto, faltará información con la que trabajar, algunas personas pueden sentir que no se las ha escuchado y quedarán buenas ideas sin expresar. Si se omite la convergencia o se deja para demasiado tarde, la discusión puede continuar indefinidamente sin llegar a una conclusión que permita actuar, agotando la energía de los participantes sin lograr resultados.
Cada subfase del proceso general también requiere atención al momento y a la intervención adecuados. La divergencia comprende la introducción, la aclaración y la generación de ideas. La convergencia comprende el análisis, la conclusión y el compromiso. Algunas discusiones funcionan con una referencia general al diamante, mientras que otras se benefician de una división detallada de cada fase y subfase.
Dentro de un grupo, cada persona suele preferir una modalidad u otra, y el conjunto también tiene tendencias colectivas. El desequilibrio puede manifestarse como un exceso de ideas sin límites o una búsqueda precipitada de soluciones. La facilitación puede ayudar a cada persona y al grupo a dedicar la cantidad adecuada de energía a las distintas modalidades.
En Loomio
- El proceso básico de Loomio guía a los grupos por cada fase: la discusión es divergente y las propuestas son convergentes. El modelo del diamante fue una gran fuente de inspiración para el diseño original del proceso de Loomio.
- Loomio ayuda a los grupos a usar el diamante de forma dinámica. Por ejemplo, un intento de converger (una propuesta) puede acabar llevando a una divergencia más profunda (desacuerdo), que revela o aclara información para favorecer una convergencia mejor (una propuesta revisada).
- Algunas funciones básicas de Loomio apoyan cada modalidad, como las notificaciones a los miembros del grupo cuando comienza una nueva discusión (que fomentan aportaciones divergentes) y los plazos de las propuestas (que fomentan la participación en la convergencia).
- Quienes usan Loomio ya pueden facilitar la convergencia con las funciones existentes, concretamente iniciando una propuesta. Usar bien las propuestas es una de las señales más claras de que un grupo funciona eficazmente en Loomio, y recomendar que se inicien más propuestas ayuda a desbloquear a muchos grupos que encuentran dificultades.
Trabajar con el alcance
El éxito de la colaboración suele depender de abordar partes del tamaño adecuado en el orden adecuado.
Puedes aplicar una perspectiva de «gestión de proyectos» a la facilitación, diseñando el proceso a partir de preguntas como estas:
- ¿Cuáles son las dependencias (cuál es la ruta crítica y qué hay que hacer primero para posibilitar otras tareas)?
- ¿Cuáles son las partes más importantes en las que centrarse? ¿Qué se puede dejar fuera?
- ¿Qué alcance se puede abordar en un momento dado para avanzar de forma útil con el tiempo, la energía y la información disponibles?
Es importante no intentar abarcarlo todo, sino dividir el trabajo en partes manejables. Puedes avanzar hacia una conclusión más amplia mediante una serie de pasos pequeños. A menudo es mejor lograr algo pequeño pero útil que no llegar a ninguna conclusión. También es posible atascarse demasiado en los detalles y no abordar los asuntos más importantes.
En una colaboración, nadie sabe exactamente qué surgirá, por lo que el alcance debe evolucionar con la discusión. Determinar si ampliar el enfoque en un momento dado es una distracción o una evolución requiere criterio. Tanto el exceso de rigidez como el de flexibilidad pueden ser perjudiciales. A menudo no se trata de si algo es pertinente o no, sino de decidir en qué orden y en qué momento abordarlo para que resulte más constructivo.
Si planificas una sesión con varias partes interconectadas, en la que cada una se apoya en la anterior y todas conducen a una conclusión que cambia la vida y rompe esquemas, y consigues llevarla a cabo, es un gran logro. Pero, la mayoría de las veces, una sesión complicada se alarga más de lo previsto y puede no responder a los deseos y necesidades de los participantes. - Silvia Zuur
Una serie de pequeños síes
Agrupar demasiadas conversaciones solo genera confusión. Dividir los asuntos en partes suele ayudar a los grupos frustrados. Si un asunto parece no tener solución, ser complejo o generar conflicto, puede ser posible separar las preguntas individuales y alcanzar consenso sobre ellas, empezando por aquello en lo que resulta más fácil ponerse de acuerdo. Después, al abordar los puntos de desacuerdo, puedes reducirlos a las cuestiones esenciales y trabajar en ellas de forma centrada.
En Loomio
- Los hilos de discusión organizados por temas son una herramienta eficaz para delimitar el alcance. Incluso más que en una conversación presencial, las discusiones de Loomio pueden acotarse para centrar la atención en una pregunta concreta, mientras otros aspectos se abordan simultáneamente en otros hilos.
- A menudo vemos intervenciones de facilitación como: «Eso queda fuera del alcance de este tema, pero ¿por qué no inicias una nueva discusión al respecto?»
- Crear un grupo en Loomio ayuda a definir quiénes somos y qué hemos venido a discutir. Esto ayuda a los participantes a gestionar el alcance.
- El diseño de propuestas secuenciales de Loomio encaja bien con el enfoque de una «serie de pequeños síes»: puedes construir pequeños acuerdos manteniendo el contexto en un único hilo de discusión y apoyarte en el historial de propuestas anteriores.
- La comunicación asíncrona en línea permite que algunas personas se alejen mucho del alcance inicial sin frenar a las demás. Pueden iniciar una nueva discusión o un subgrupo y profundizar tanto como quieran, durante el tiempo que necesiten, mientras se mantiene el alcance principal del grupo.
- El cuadro de contexto de la discusión y la descripción del grupo son espacios para definir el alcance de una conversación o de un grupo, respectivamente.
El ritmo y los momentos adecuados
Una conversación productiva tiene un ritmo. El ritmo adecuado nace de una combinación compleja de factores y a menudo se percibe de forma intuitiva, como cuando alguien improvisa música. ¿Cuándo es el momento de profundizar o de tomar distancia? ¿Cuándo conviene aportar nueva información o explorar más lo que ya está sobre la mesa? En eso consiste regular el ritmo.
Cada participante tiene necesidades y preferencias distintas: algunas personas necesitan moderarse y otras necesitan impulso. El ritmo adecuado surge al encontrar una tensión creativa entre profundizar y avanzar. Cuando no encaja, las personas se frustran porque sienten impaciencia o que se están quedando atrás.
En Loomio
- Al ser una herramienta asíncrona, las personas pueden leer y responder a su propio ritmo en Loomio, lo que permite que surja un ritmo natural.
- Puedes pasar de largo las aportaciones de quienes avanzan más despacio e impulsar el progreso y, al mismo tiempo, seguir profundizando con calma en algo mientras otras personas avanzan. Esto no es posible en la comunicación síncrona.
- Los plazos de las propuestas son una herramienta para marcar el ritmo. Los temas que necesitan avanzar rápido usan plazos más cortos, y los que requieren más tiempo pueden disponer de él. Cada decisión puede avanzar a una velocidad distinta.
- Es fácil ajustar tu propio ritmo de participación. Si una conversación avanza demasiado rápido o demasiado despacio para ti, puedes dejar tu aportación, tomar distancia y volver más adelante cuando se plantee una propuesta.
- Una decisión «rápida» en Loomio tarda 1 o 2 días, mientras que una decisión «rápida» en persona puede tomar unos 5 minutos. Sin embargo, Loomio no parece «lento» del modo en que lo parecería dedicar 2 días a tomar una decisión en persona. En Loomio, las decisiones avanzan en paralelo con otras tareas, y recopilar las aportaciones de todo el mundo durante 2 días es mucho más eficiente que tener que programar una reunión presencial.
- Facilitar en Loomio puede compararse con el «tiempo bala» (cuando Neo puede detener el tiempo y caminar alrededor de una bala en Matrix): puedes recorrer una conversación viva fotograma a fotograma. Es como un superpoder.
Gestionar la economía de la atención
Quien facilita se encarga de orientar la atención. La información disponible puede ser literalmente infinita. Filtrarla resulta esencial para evitar la sobrecarga. Gestionar la economía de la atención significa equilibrar la importancia de la información con el tiempo y la capacidad disponibles.
La facilitación puede ayudar al grupo a acordar el propósito y el alcance de una discusión o un proceso, para disponer de criterios que permitan priorizar la atención. Limitar las distracciones y volver a encauzar la conversación son intervenciones habituales.
Otra forma importante de trabajar con la atención es insistir en que el grupo la mantenga el tiempo suficiente. Cuando las cosas se vuelven difíciles, poco claras o incómodas, las personas tienden a abandonar demasiado pronto, cambiar de tema o desviar la mirada. Quien facilita puede ayudar al grupo a seguir hasta el final para alcanzar sus objetivos colectivos.
Los procesos estructurados y los ejercicios de clasificación de información son herramientas importantes de facilitación en este ámbito. Algunos ejemplos:
- Límites de tiempo — establecer un periodo para generar ideas o conversar sobre un tema concreto.
- Priorización de la agenda — enumerar todo aquello de lo que las personas quieren hablar y elegir los temas prioritarios antes de abordar el contenido.
- Nube de notas adhesivas — generar ideas o preguntas, agruparlas por afinidad y sintetizarlas en temas.
- Temas pendientes — un espacio donde anotar ideas o preguntas que surgen y que no son relevantes en ese momento, para abordarlas más adelante.
- ¿Cómo se reconoce el éxito? Definir criterios de éxito y mantener al grupo centrado en ellos hasta alcanzarlos.
En Loomio
- Una de las funciones más importantes para gestionar la atención en Loomio es la organización de las discusiones en hilos por tema. Hay un motivo por el que este formato fue uno de los primeros en aparecer en la comunicación en línea hace décadas y sigue siendo muy utilizado: es una forma muy eficaz de orientar la atención. La mayoría de las personas que usan Loomio entienden intuitivamente cómo mantenerse en el tema cuando aparece en letras grandes en la parte superior de la página.
- La actividad en Loomio es la moneda de su economía de la atención, y todo lo que genera una notificación consume esa moneda. A partir de los comentarios de quienes lo usan, el software establece qué actividad se considera «destacada» y genera notificaciones (por ejemplo, los comentarios, los votos y las conclusiones sí las generan, mientras que un «me gusta» en un comentario no).
- Los ajustes de notificaciones permiten personalizar en gran medida la economía de la atención en Loomio. Ayudar a las personas a configurar estas preferencias es una herramienta importante para gestionar adecuadamente la economía de la atención del grupo.
- Los subgrupos pueden ser una herramienta eficaz para ayudar a las personas a regular la atención que dedican. Si solo algunas personas necesitan prestar atención, puedes trasladar ese tema a un subgrupo.
- La decisión de diseño deliberada, aunque algo impopular, de no permitir propuestas simultáneas en Loomio tiene que ver con el flujo de atención: insistir en que el grupo examine por completo una propuesta antes de pasar a otra cosa.
Muchas personas que diseñan sistemas de información plantearon erróneamente el problema como una escasez de información en lugar de una escasez de atención. Como consecuencia, construyeron sistemas muy eficaces para proporcionar cada vez más información, cuando lo que realmente se necesitaba eran sistemas capaces de filtrar la información poco importante o irrelevante. — Wikipedia
Intervenciones de facilitación
Hay tantas técnicas de facilitación como personas que facilitan en el mundo, y se han escrito bibliotecas enteras sobre el tema. No es posible ofrecer una lista exhaustiva de intervenciones.
Sin embargo, puede ser útil considerar dos categorías:
- Intervenciones de apoyo: invitar a contribuir, profundizar, ayudar a expresar ideas, animar, acompañar, proteger y crear espacio.
- Intervenciones asertivas: tomar distancia, detener, marcar límites, interrumpir, cuestionar, reorientar y excluir comportamientos inadecuados.
Casi todas las intervenciones de facilitación presencial pueden adaptarse y emplearse en línea.
Pedir a una persona concreta que contribuya solo hará que se sienta como el niño de la clase que no sabe la respuesta y se siente tonto. En cambio, una invitación general a contribuir dirigida a quienes todavía no han hablado indica a quienes suelen participar que guarden silencio y da a las personas más calladas la oportunidad de intervenir. — Silvia Zuur
En Loomio
- Las herramientas de intervención de Loomio incluyen comentarios, @menciones, añadir o eliminar usuarios e iniciar o eliminar discusiones. Pueden emplearse para distintas intervenciones de apoyo y asertivas.
- La intervención más habitual es el comentario: hablar con el grupo para invitar a ciertos comportamientos o intentar reducirlos.
- Los permisos de participación ofrecen herramientas poco precisas pero eficaces para moderar la participación, como permitir o impedir que se publiquen discusiones o propuestas.
- Loomio ofrece algunas funciones basadas en la confianza que otras herramientas no tienen, como permitir de forma predeterminada que todos los participantes editen los contextos de las discusiones, aunque los haya publicado otra persona. Estas funciones se inspiran en iniciativas como Wikipedia y el desarrollo de software de código abierto.
Si quieres innovar, tienes que dar espacio a distintos puntos de vista; por suerte, también es lo que necesitas hacer si quieres un equipo en el que todas las personas tengan capacidad de actuar. Todo tipo de factores culturales y técnicos se combinan para privilegiar algunas voces a costa de otras. Hay muchas prácticas que puedes aplicar para cuestionar sistemáticamente ese sesgo, pero ser consciente de él ya es un buen punto de partida. — Richard Bartlett
Comprueba que estás atendiendo a distintos estilos de aprendizaje. Una forma sencilla de hacerlo es usar la metáfora de la cabeza, el corazón y las manos. Las personas que aprenden con la cabeza necesitan hechos e información detallada. Quienes aprenden con el corazón se nutren de historias. Necesitan una conexión emocional con el trabajo. Aprender con las manos consiste en hacer cosas y ponerse en acción. — Silvia Zuur