Cuando una comunidad replantea radicalmente cómo conviven las personas, todos se benefician de sus descubrimientos. La gente de Witchcliffe Eco Village, en la región vinícola de Australia Occidental, muestra lo que es posible cuando los residentes replantean no solo la vida sostenible, sino también cómo toman decisiones juntos.
Su historia resuena porque están abordando un desafío al que se enfrentan innumerables comunidades y cooperativas de vivienda: cómo tomar decisiones de manera eficaz sin ahogarse en la burocracia ni gastar dinero en servicios de administración que no terminan de encajar. ¿Su solución? Una hermosa combinación de conexión humana y la plataforma digital de Loomio. Loomio es una aplicación de código abierto que ayuda a comunidades y organizaciones a hacer seguimiento de ideas y propuestas e integrar su toma de decisiones.

“La mayoría venimos de lugares donde compras tu terreno, levantas tu cerca y quizá saludas a tus vecinos”, explica una persona residente. Situado a solo 10 km al sur de Margaret River, este ambicioso proyecto no consiste únicamente en crear infraestructura sostenible: se trata de reinventar la gobernanza comunitaria desde sus cimientos.
Witchcliffe ha creado lo que llaman un “ecosistema de participación”. Es una estrategia brillante que organiza las vías de comunicación de la comunidad. Las novedades rápidas, como el anuncio de una comida compartida, se publican en las redes sociales. Pero Loomio es donde reside la verdadera memoria de la comunidad. Actas de reuniones, agendas, decisiones, objeciones: todo está allí, creando un archivo invaluable que cualquier grupo comunitario envidiaría.
¿Te interesa saber cómo toma decisiones Witchcliffe? Consulta la guía de una página de Witchcliffe para la toma de decisiones colaborativa
“Loomio se vuelve indispensable cuando se combina con la interacción personal”, comparte una persona integrante de la comunidad.
Loomio se vuelve indispensable cuando se combina con la interacción personal.
Desde luego, nada sustituye la construcción de relaciones en persona. Pero para una comunidad con propietarios que viven lejos y residentes a tiempo parcial —una situación habitual en muchas comunidades—, su enfoque híbrido ha dado buenos resultados en la aldea. “La gente tiene bastante confianza en que los procesos son justos.”
Imagina esto: 100 hogares, que pronto serán 350, aprendiendo a trabajar juntos de formas completamente nuevas. Han creado cinco instancias de Loomio, una para cada grupo vecinal. Estas plazas públicas digitales son el lugar donde los residentes dan forma juntos al futuro de su comunidad mediante el diálogo, la discusión de opciones y la creación conjunta de acuerdos. Es un modelo que apunta a posibilidades prometedoras para otras comunidades de viviendas que buscan tener más control sobre su destino.

Su recorrido revela aprendizajes valiosos. Cuando Witchcliffe abrió Loomio a todo el mundo por primera vez, fue como abrir las compuertas. “Aprendimos bastante rápido que una colaboración eficaz necesita más estructura”, admite una persona residente. Ahora su grupo de trabajo de comunicaciones guía las propuestas a través de un proceso claro antes de que se tomen decisiones. Este enfoque ha transformado desde la gestión de sus jardines hasta el uso de sus edificios comunitarios: desafíos cotidianos a los que se enfrenta cualquier comunidad.
Un proyecto reciente de mejora del área de juegos muestra su proceso. Loomio ofreció foros de discusión, lugares para compartir propuestas y contenido multimedia, votar y crear espacios invaluables donde las investigaciones y los comentarios pudieran estar disponibles de manera transparente. Todos pudieron tener una voz real, incluso si no podían asistir a las reuniones presenciales.
El aspecto de la transparencia resulta especialmente significativo. “Venimos de una cultura en la que no necesariamente confiamos en las personas a cargo”, confiesa una persona residente. Por eso han hecho que todo sea visible en Loomio: no solo las decisiones, sino también todo el razonamiento que hay detrás. Está a años luz de la administración tradicional de propiedades, y está funcionando. A la gente le gusta la claridad y está dispuesta a contribuir documentando las decisiones y participando.
Venimos de una cultura en la que no necesariamente confiamos en las personas a cargo. Por eso han hecho que todo sea visible: no solo las decisiones, sino también todo el razonamiento que hay detrás.
Lo más significativo es que han descubierto que la votación funciona mejor cuando antes se llevan a cabo conversaciones y se prepara el terreno. Antes de pasar a votar, es fundamental construir una comprensión compartida. La verdadera magia de Loomio reside en cómo ayuda a apoyar discusiones reflexivas y soluciones compartidas. La herramienta no sustituye la conexión individual ni las relaciones en persona. Pero sí ofrece a estas personas una alternativa real a la administración convencional de viviendas o propiedades: una en la que todos tienen voz.

De cara al futuro, están explorando posibilidades aún más prometedoras con Loomio. Una instancia para toda la aldea podría ayudar a conectar sus distintos grupos sin perder esa autonomía local tan importante.
Para cualquier colectivo de vivienda que sueñe con tomar el control de su propia gobernanza, la historia de Witchcliffe ilumina el camino. Están mostrando que es posible una gestión comunitaria más democrática y rentable. Pero, además, están demostrando que, con las herramientas y la intención adecuadas, las comunidades pueden construir juntas futuros más sólidos y conectados.

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