Alanna, de Loomio, se reunió con Vica Rogers en Londres para conocer mejor su mundo de educación ciudadana y activismo. Vica participó en el movimiento Occupy en el Reino Unido y desde entonces ha seguido trabajando en temas relacionados. Pasamos un rato en el jardín trasero de Vica para escuchar cómo la colaboración grupal ayuda a los ciudadanos de su comunidad a organizarse en torno al problema de la deuda.
Mirar la sociedad desde la perspectiva de la deuda
La deuda parece ser un elemento crucial del funcionamiento actual de la economía. Tiene un impacto muy fuerte en nuestras vidas. Al trabajar sobre la deuda, podemos hablar de muchos otros temas.
Una gran parte de lo que hacemos consiste en aprender y explicar las cosas de una manera que la gente pueda entender, siempre con la visión de una sociedad más democrática. Cuando examinamos, por ejemplo, cómo funcionan las finanzas de los gobiernos locales, no solo miramos lo negativo, sino también cómo podrían mejorar y cambiar.

Seguir avanzando entre reuniones
Nos reunimos cada dos semanas. Había muchas decisiones que debíamos tomar entre una reunión y otra. Lo hacíamos por correo electrónico, pero muy a menudo no llegábamos realmente a una decisión.
Por ejemplo, había un plazo para solicitar financiación. No teníamos tiempo para reunirnos, así que inicié la conversación en Loomio y la planteé como una propuesta. Pero no todo el mundo estaba seguro de querer presentar esa solicitud de financiación.

Así que la propuesta se detuvo y la conversación en el espacio de discusión continuó durante bastante tiempo. Después retomamos la propuesta y la modificamos basándonos en la discusión.
Ese fue uno de los casos que todos en el grupo mencionan como ejemplo de lo útil que es tener Loomio:
Pudimos tener una discusión, tomar una decisión y modificar una propuesta sobre la marcha.
No solo hablar: compromiso, claridad y llamadas a la acción
No usamos Loomio solo para preguntar “¿Estás de acuerdo o no?”, sino también “¿Estás dispuesto a comprometerte con este proyecto?”. Así que, para un evento, si dices que estás de acuerdo, no solo estás diciendo “Sí, me parece bien que lo hagas”; estás diciendo que realmente vas a participar.
Una de las cosas que más nos ayudó fue simplemente tener plazos para las decisiones. Las personas reciben una notificación y saben que tienen un plazo determinado para expresar su opinión.
Si tienes muchas cosas que discutir en una reunión, puedes decir: “Podemos decidir esto en Loomio y no tenemos que discutirlo aquí”. Esto ha hecho que las reuniones presenciales sean más eficientes.
Por ejemplo, usamos mucho Loomio para las declaraciones de solidaridad. Si DRUK va a poner su nombre en una declaración de solidaridad, todo el mundo tiene que haberla leído. Puedes publicarla en Loomio y todo el mundo puede leerla y votar.

Al aportar cada uno sus propias habilidades al grupo, los demás también las van aprendiendo. Estamos intentando rotar mucho más. Por ejemplo, antes solo dos o tres personas se encargaban de la facilitación y ahora todo el mundo facilita. Cada vez más personas se ocupan de la prensa y de las redes sociales. Gracias a la colaboración, todos estamos aprendiendo mucho.
Etiquetas: Activismo Casos de éxito